- No nos gusta usar la violencia, Mauro, pero era inevitable. Las tonterías te las guardas para las simulaciones. Ya sabes que en los viajes hay que ser aséptico con el entorno, llegues a la época que llegues. -Me dijeron después de depositarme en un sofá burdeos de skay. Ya no recordaba lo incómodos que eran. El salón adonde me llevaron tenía una atmósfera irreal. Era demasiado auténtico: las paredes empapeladas, la televisión de tubo que presidía la estancia, el servicio de rudas sillas y mesa de pino de la esquina. Están afinando los sistemas, pensé de inmediato. A ellos le han amueblado bien la cámara de viaje espacio-temporal. Y acaban de llegar, todo es de estreno.
- Debí hacerlas. Esos objetos anacrónicos que me dejasteis eran un cheque en blanco para mi manutención. ¿Ya habéis encontrado un combustible alternativo? Aquí no hay mucho plutonio.
- Tendrás que ganártelo; en primer lugar, respondiendo algunas preguntas sobre Úrsula.