Tras las primeras horas en La Fosa, estaban a punto de dejarnos ver a los secuestrados, entre los que debía estar mi jefe, el líder del mundo, por primera vez desconectado y humillado.
Por un momento me sentí orgulloso de Huan Yue, qué bien se había metido en su papel de converso para la causa rebelde. Sin embargo, justo antes de ir a ver a los prisioneros nos dejaron solos por un instante y me lanzó una mirada heladora.
-Viktor, he venido para quedarme. Realmente, yo sí creo en la causa de Arkanoid.
Me eché a reír. No me podía creer lo que estaba pasando. ¿Íbamos a renunciar a un mundo próspero y pacífico por trasnochados ideales? ¿Qué esperaban, qué pedían, libertad? Como si ese concepto significase algo.