La salida no parece complicada. Con un poco de suerte alcanzará la puerta. Violeta no será más que un viejo recuerdo y él podrá seguir adelante con su vida. El camarero trata de detenerle en su huida pero Quique se mantiene firme y lanza una patada que impacta por debajo de la rodilla. El camarero se dobla y se retuerce en el suelo. El compañero del camarero patán ni siquiera hace ademán de detenerle.
Quique tiene vía libre ante sí. Cuando sale, se mira. La sangre se ha secado y forma una costra bastante asquerosa. Pero ya se ha acostumbrado a ella y sabe que allí ya no tiene nada más que hacer.
Abre la puerta. Sale y comienza a caminar. El jeque catarí que estaba junto a Violeta se acerca y le pregunta:
-¿Ya te la has follado cerdo?