Y venga a gemir, y venga que ahora por aquí y ahora por allá. ¿Benidorm? María es como los de Alicante. Primero por atrás y luego por delante. El caso es que la situación tenía su punto de morbillo.
Vamos, que me estaba poniendo palote allí metido dentro del maldito congelador. ¿Qué hago? ¿Muero encerrado? ¿Los mato del susto pegando un grito? ¿Me lo monto yo aquí en solitario?
-María… eres insaciable- susurró Alfonso mientras colocaba a María encima del arcón.
No me jodáis… No os pongáis encima… Esto es lo que me faltaba que se pusieran a follar encima de mí. Además de puta, pongo la cama. Ojalá se abriera la puerta y os cayerais sobre mí.